Un cielo llamado San Andrés

Un cielo llamado San Andrés

San Andrés
Imagen extraída de: http://bit.ly/2Fm17nP

 

No sé si en Colombia somos lo suficientemente conscientes de lo que tenemos en San Andrés. Del mar y de las playas paradisíacas que nada tienen que envidiarle a parajes de ensueño como las Maldivas o a Bora Bora. San Andrés es uno de los pocos tesoros que no nos han robado, por ahora, pues ya Nicaragua logró rasguñar un pedazo de mar y no de un mar cualquiera, de un hermoso y próspero mar que en sus entrañas alberga uno de los sistemas de arrecifes más grandes del hemisferio occidental.

 

San Andrés es un epicentro turístico cada vez más apetecido y sus pobladores lo agradecen. Su economía, sin ninguna duda, gira en torno a la actividad gastronómica, hotelera y comercial impulsada por el turismo. Al año, 926.000 visitantes de todo el mundo ponen pie en suelo sanandresano, en la arena blanca y en el mar de los siete colores. Por cualquier lugar que frecuentes vas a ver personas de todo el mundo. Es un lugar diverso en el sentido más amplio de la palabra, en media cuadra que recorras puedes escuchar infinidad de acentos; desde argentinos, australianos, americanos y españoles, hasta rusos que con sus espaldas rojas y caras blancas sonríen encantados por la belleza del departamento más pequeño de Colombia.

 

No te puedes ir de San Andrés sin visitar La Piscinita, un increíble lugar en el que se puede convivir y nada con peces multicolores. Una porción de agua serena para disfrutar con total tranquilidad. Allí puedes tirarte del tobogán o del trampolín, un plan muy completo y divertido a muy bajo precio.

 

También, puedes visitar otras playas aledañas que vale la pena conocer, entre las más famosas se encuentran Johnny Cay, San Luis y El Acuario; aguas cristalinas y  verde azul puro de esas que solo ves ocasionalmente en fotos o en películas. Hay planes para todos los gustos, para quienes aman caretear y bucear estos lugares son perfectos por la pureza del mar o si solo quieres broncearte puedes recibir el sol y contemplar el paisaje azul profundo mientras te tomas un coco loco, un mojito o una cerveza.

 

En San Andrés se respira caribe puro, el ambiente playero siempre transmite alegría. El regué, la energía, la gente, el mar; un montón de ingredientes que echados en el mismo plato dan como resultado la receta de la felicidad, esa que tanto buscamos. Aprovechemos que es nuestro, que está allí arriba no más, es el cielo de Colombia y como dice la canción: “para entrar en el cielo no es preciso morir”.

 

 

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